Distancia. Palabra definida como el espacio que existe entre dos puntos.
En realidad, a nadie le gusta hablar de la distancia. Muchos dicen que es el olvido, otros que hace la fuerza y la unión. Otros simplemente, creen que ni si quiera les afectaría.
Nadie sabe lo que es realmente que significa esa palabra hasta que no la tiene en su boca. Hasta que no pierdes a alguien por culpa de unos kilómetros. Que al fin y al cabo, son lo que son, distancia.
A nadie le gusta estar lejos de quien quiere y menos con miedo a perderlo. Porque aquí no nos vale el típico, "nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes", vendría mejor un "sabes lo que tienes hasta que llega la distancia y lo pierdes".
Seguramente muchos sabréis de lo que hablo. Esa sensación, que no se realmente como explicarla. Algo de impotencia y tristeza. Distancia.
Sientes que tu lugar no es en el que estás, que necesitas verle, abrazarle. Te gustaría salir de tu casa y marcar 9 números en tu móvil y decir, "nos vemos en 5 minutos en tu portal". Pero ¿Por qué no? Siempre es lo mismo, distancia.
Verle cara a cara, no solo escuchar su voz por teléfono. ¿Cuánto darías por tenerle una tarde?. No sé que más duele que la distancia. No sé que es peor, un querer y no poder o un poder y no querer.
Nunca entenderé de que sirve la distancia. Pero siempre te queda la esperanza de que algún día, aunque no sepas cuando, dentro de poco, le tendrás cerca, muy cerca, entre tus brazos. Y ahora os reiréis. ¿De qué? Sí, de la distancia.
Por eso, cuando la gente pregunta ¿Qué es la distancia? Y contestan: Espacio que existe entre dos puntos, siempre sonrío.
Si realmente supieras lo que es la distancia, nunca contestarías eso.
viernes, 12 de diciembre de 2014
domingo, 21 de octubre de 2012
Inevitablemente.
"Gracias" murmuro.
"¿porqué?", me pregunta, "no lo he hecho por ti. Lo he hecho porque me apetecía. Soy yo quien tiene que darte las gracias".
Esta vez me toca a mí preguntar la razón.
"por mi culpa te han capturado, disparado, torturado, amenazado y por poco te matan. No me debes nada".
Me quedo sin habla, porque no estaba preparada para oír eso de él. No sé si es el momento adecuado, no sé siquiera si vale la pena hacerlo, pero tengo que decírselo.. tengo que decirle lo que siento ahora, porque no habrá ninguna otra ocasión.. nunca más. Y aunque a él no le importe, aunque no sirva de nada, necesito hacerlo.. antes de desaparecer para siempre de este mundo.
Y lo intento, pero, desde luego, no es que mis primeras palabras al respecto sean un prodigio de elocuencia.
"Pero yo.. pero tú.. tú sabes que yo...", balbuceo.
No soy capaz de seguir. Sin embargo, Angelo parece entender porque alza la mano, una mano que parece hecha de la más oscura tiniebla, y acaricia con ella mi rostro fantasmal, haciéndome callar por un instante.
"Lo sé, y lo acepto", responde. "Lo sé, y lo comparto. en cierto modo. No de la misma manera que tú claro, porque somos diferentes, y te llevo cerca de un millón y medio de años de ventaja"
Tampoco estaba preparada para que me dijese su edad. No se lo he preguntado, y en el fondo no quería saberlo, porque es una cifra demasiado abrumadora, demasiado impresionante. Y eso que es de los jóvenes...
"Pero lo comparto", prosigue, "y por eso quiero desearte un buen viaje y hacerte una promesa. Y ten por seguro que la cumpliré".
"¿De qué se trata?" pregunto, pero el túnel de luz tira de mí y me arranca de los brazos inmateriales de Angelo. Sé que abajo están Remeiel, Gabriel y Astaroth despidiéndose de mí, pero ahora mismo solo tego ojos para Angelo. En lugar del rostro que sé que jamás olvidaré, ahora me muestra solo un contorno, una sombra. En lugar de esos ojos grises como un cielo tormentoso, ahora no veo más que dos finas rendijas rojas. Pero es él, lo sé. Su verdadera esencia. Y tenía razón: la temo, y una parte de mí la odia. Pero es parte de mi ser. Es parte de la naturaleza del mundo, y por eso también, en cierto modo, la amo.
Y por ese motivo, comprendo de pronto, se hace tan difícil partir.
"¿De qué se trata?", insisto mientras la fuerza del túnel de luz se esfuerza en separarnos, mientras nuestras manos permanecen enlazadas por última vez.
Pero Angelo sonríe.
"¡Angelo!", grito sin obtener respuesta.
Y solo cuando nos soltamos por fin, y mi mano fantasmal se desliza fuera de la suya... solo cuando le doy la espalda para encarar el túnel de luz, cuando estoy a punto de ser tragada por él, resuena su promesa en lo más profundo de mi mente y de mi corazón:
"Te esperaré"
¿Qué me esperarás? ¿Dónde? ¿Cuándo?, trato de preguntarle, pero ya no hay tiempo.
Mi esencia es absorbida por el túnel de luz, y abandono por fin el mundo que me vio nacer, con la esperanza de que las nuevas generaciones lo conviertan en un hogar mejor para todos, algo que yo ya no podré ver, algo que no podré vivir.
Sin embargo, y a pesar de mi añoranza y mis buenos deseos, mi último pensamiento es, inevitablemente, para él.
Angelo..
domingo, 7 de octubre de 2012
Ver o mirar.
- ¿Tú qué piensas de las citas a ciegas?+ No es algo sobre lo que piense.
- Ya ya, pero ¿ahora que te e hecho pensar?
+ Pues no sé, hacemos las citas a ciegas, el amor ciego, la justicia ciega, nos ponemos ciegos de comer, ciegos de beber, y con tanta ceguera.. ¿para qué queremos los ojos? y lo que yo pienso es que ya que los tenemos ¿no será más fácil aprender a mirar?.
viernes, 28 de septiembre de 2012
Algo llamado vida.
Recuerdo cuando era pequeña, cuando con una simple muñeca de trapo era feliz, cuando no existían complicaciones, el amor no existía y las amigas eran de verdad. La ilusión de levantarme la mañana de Reyes e ir corriendo a abrir mis regalos, de jugar con todos sin importar el sexo, el color o el físico. Cuando vivía en un mundo de color rosa, y creía en príncipes azules, en la cenicienta o la bella durmiente… Pero hace mucho tiempo que eso quedo atrás. Mi vida se lleno de responsabilidades, de complicaciones, de dolor. La inocencia se fue, dejándome sola ante un mundo que no comprendo, en el que no entiendo porque se lucha por la paz, en la que te cortan la libertad, en la que no puedes expresar aquello que sientes por miedo a que te censuren, donde se mata por puro placer. Crecí, ahora me enamoro y sufro por hacerlo. Ahora hay gente que no me habla porque no soy como ellos. Ahora veo como se nos considera menos por ser mujeres. Ahora veo como cuesta encontrar un amigo que no te critique por detrás, que de verdad esté para todo, veo como todos quieren un amigo pero pocos se esfuerzan en ser uno. Ahora veo como la gente duerme en la calle y no tiene ni que comer, mientras otros viven en casas que muchos no podrían pagar ni aún juntando el dinero de toda su familia, durante toda la vida. Me gustaría poder retroceder, y recordar, aunque sea unos minutos, que se siente al tener como única preocupación que vestido le vas a poner a tu muñeca hoy.
jueves, 27 de septiembre de 2012
Diez razones para odiarte.
Te odio porque a todas horas pienso en ti y tú ni siquiera me recuerdas.Te odio porque no puedo olvidarte y tú no demuestras amarme.
Te odio porque mi alma se ha quedado vacía de tanto amarte.
Te odio porque te miro y aún me sonrojo.
Te odio porque vive en mí un deseo que tú no sientes.
Te odio porque todo mi amor es sólo indiferencia para ti.
Te odio porque ni una lágrima te mereces y por ti las he llorado todas.
Te odio porque mi locura por ti se queda en amargura.
Te odio porque para mi fuiste todo y para ti yo no fui nada.
Te odio sobre todo porque, aunque lo desearía, ni odiarte un poco puedo.
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